martes, 17 de enero de 2012

LA PRIMERA VICTORIA


EL COMBATE DE LA PLATA. LA PRIMERA VICTORIA
Luis Sánchez del Toro
Hoy es 17 de enero, fecha en que se conmemora el 55 aniversario del combate del Cuartel de La Plata. Una victoria del naciente Ejército Rebelde, dirigido por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que demostró al Mundo que los hombres que habían desembarcados 46 días atrás (el 2 de diciembre de 1956) a bordo del yate Granma, estaban dispuestos a luchar por la definitiva liberación de Cuba. Esta fue la primera victoria militar del Ejército Rebelde.
El cuartel de La Plata, perteneciente al ejército del tirano Fulgencio Batista. Con dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel, a las dos y 40 de la madrugada del 17 de enero de 1957 comienza el combate de La Plata, el primero victorioso del Ejército Rebelde. El núcleo guerrillero de apenas 20 hombres pobremente armados daba así fe de su existencia y disposición combativa, y pronto comenzaría a engrosar sus filas con el ingreso de campesinos y de combatientes provenientes de las ciudades.
Ubicado en La Plata, zona del actual Municipio de Guamá, en la oriental provincia de Santiago de Cuba entre La Magdalena y Palma Mocha en un pequeño valle en el que desembocaba el río del mismo nombre. En aquel momento había un caserío donde habitaban campesinos y el mayoral de la finca La Plata.
Antecedentes
Luego del revés sufrido en Alegría de Pío, tras el desembarco del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, parte de los 82 navegantes fueron capturados o muertos, pero otros, con ayuda de campesinos se agruparon y expresaron su fe ilimitada en la vía escogida para la victoria final y cumplieron el compromiso de continuar la guerra en lo más intrincado de la Sierra Maestra.
El plan de ataque
El 14 de enero de 1957, las tropas rebeldes acamparon en las cercanías de la desembocadura del río La Plata, con el plan de atacar el puesto militar de ese lugar, donde custodiaban la costa sureña cinco soldados batistianos e igual cifra de marineros, al mando de un sargento de la Marina de Guerra.
La tropa dirigida por Fidel Castro la integraban 29 guerrilleros, 18 de ellos expedicionarios del Granma, 8 eran campesinos sumados oficialmente a la guerrilla, entre los que se encontraban Guillermo García y Crescencio Pérez, y 3 eran jóvenes enviados por Celia Sánchez que dirigía el Movimiento 26 de Julio en Manzanillo.
De estos 29 hombres, 22 participaron directamente en el combate, 3 de ellos no participaron en el ataque al cuartel: Faustino Pérez había bajado al llano a cumplir las misiones encomendadas, Ramiro Valdés tenía lesionada una rodilla y Carlos Bermúdez se encontraba muy debilitado físicamente.
Para la toma del apostadero (una casa de madera y techo de zinc), disponían de 24 armas: nueve fusiles con miras telescópicas, cinco semiautomáticos, cuatro de cerrojo, dos ametralladoras Thompson, dos pistolas ametralladoras, una escopeta calibre 16 y un revólver.
La llegada de la lancha que traía insumos y el relevo del cuartel confundieron a los rebeldes, y pospusieron la acción. Entonces Fidel dispuso un plan de vigilancia y exploración para asegurar el triunfo, convencido de que una derrota significaría perder el escaso armamento y quedar indefensos.
Para el ataque al cuartel, Fidel dividió el grupo guerrillero en 4 escuadras:
Primera Escuadra: Dirigida por Julito Díaz y sus hombres, Camilo Cienfuegos, Benítez y Calixto Morales, que cercarían la casa de guano ubicada a la derecha.
Segunda Escuadra: Dirigida por Fidel Castro y sus hombres, Universo Sánchez, Luis Crespo, Calixto García, Fajardo y Ernesto Che Guevara, que atacarían por el centro.
Tercera Escuadra: Dirigida por Raúl Castro, con sus hombres atacaría por la izquierda.
Cuarta Escuadra: Dirigida por Juan Almeida Bosque, con sus hombres, atacaría por la izquierda conjuntamente con la escuadra de Raúl.
Mientras, otros vigilaban a personas apresadas horas antes a pocos metros del puesto, incluyendo a Chico Osorio, despiadado mayoral colaborador del ejército batistiano, quien en medio de una embriaguez dio exactos detalles sobre la guarnición.
Es así como en la madrugada del 17 de enero, con dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel comienza el combate de La Plata.
El combate
El combate duró cerca de 40 minutos, la fuerza dictatorial fue derrotada y tuvo dos muertos y cinco heridos —tres, muy graves, murieron poco después—, además de tres prisioneros; el resto logró huir. Desde este primer combate se puso de manifiesto lo que sería norma para el Ejército Rebelde: el respeto y la atención médica a los heridos enemigos.
Los guerrilleros no sufrieron bajas, y ocuparon ocho fusiles Springfield, más de mil balas, una ametralladora, ropa, mochilas, comida, y otros insumos.
Eran aún las 4:30 a.m. cuando los rebeldes dejaron a los heridos al cuidado de sus compañeros de armas y marcharon rumbo a Palma Mocha, adonde llegaron al amanecer del 17 de enero, para continuar internándose en la serranía, con la euforia de la primera victoria y la seguridad de que esta se multiplicaría, hasta convertirse en alborada con la liberación definitiva.
Aunque la censura de prensa no permitió difundir la noticia a los cubanos y demás países del mundo, las Fuerzas Armadas del régimen estuvieron obligados a reconocer que Fidel Castro comandaba un grupo de combatientes dispuestos a enfrentárseles. La esperanza de Cuba palpitaba en la Sierra Maestra.
La derrota sufrida por las Fuerzas Armadas del tirano, no puede situarse entre las grandes desde el punto de vista militar, pero sí fue el primero desde el 10 de marzo de 1952; humillante y vergonzoso además, ya que habían afirmado que Fidel y sus seguidores perecieron en los “encuentros” con sus unidades militares.
Significación del ataque
El combate de “La Plata”, no fue de gran envergadura desde el punto de vista militar, pero si tuvo una gran significación histórica y es que echó por tierra toda la propaganda manejada por el enemigo, diciendo que Fidel y su gente habían sido aniquilados en “Alegría de Pío”, demostró la presencia del núcleo inicial del Ejército Rebelde en las montañas, y su decisión de luchar hasta vencer. Fue, además, muy alentadora para la moral de quienes habían iniciado su empresa liberadora con un costoso revés y la pérdida de entrañables compañeros de ideales.
El núcleo guerrillero pobremente armados daba así fe de su existencia y disposición combativa, y pronto comenzaría a engrosar sus filas con el ingreso de campesinos y de combatientes provenientes de las ciudades
La acción dio la certeza de que mediante tácticas de guerrilla era posible superar las bien entrenadas y profesionales tropas de la tiranía.
Sobre esa primera victoria revolucionaria, uno de sus protagonistas, Ernesto Che Guevara dijo: "Fue un llamado de atención, la demostración de que el Ejército Rebelde existía y estaba dispuesto a luchar, y para nosotros, la reafirmación de nuestras posibilidades de triunfo final".
Ernesto Che Guevara formó parte del grupo de combatientes rebeldes que participó en el ataque a un pequeño cuartel que existía en la desembocadura del río de La Plata y algún tiempos después de la victoria de la Revolución al escribir acerca de sus vivencias en la guerra en Cuba, publicó un trabajo titulado Combate de La Plata que salió reflejado en el periódico Revolución, en la edición del 9 de marzo de 1961 y en la revista “Verde Olivo” tres días después.
Consideraciones del Che sobre el combate
El Che señaló que ese combate “constituyó nuestra primera victoria y tuvo cierta resonancia, más lejana que la abrupta región donde se realizó.”
Y de inmediato aseguró: “Fue un llamado de atención a todos, la demostración de que el Ejército Rebelde existía y estaba dispuesto a luchar y, para nosotros, la reafirmación de nuestras posibilidades de triunfo final.”
En el trabajo señalado el Che ofreció detalles de cuándo y cómo se decidió realizar el ataque al citado pequeño cuartel de la dictadura batistiana en la Sierra Maestra.
“El día 14 de enero de 1957 –detalló-, poco más de un mes después de la sorpresa de Alegría de Pío, paramos en el río Magdalena que está separado de La Plata por un firme que sale de la Maestra y muere en el mar dividiendo las dos pequeñas cuencas. Allí hicimos algunos ejercicios de tiro, ordenados por Fidel para entrenar algo a le gente; algunos tiraban por primera vez en su vida. Allí nos bañamos también, después de muchos días de ignorar la higiene y, los que pudieron, cambiaron sus ropas.”
Agregó que en ese instante la tropa rebelde contaba con 23 armas efectivas y que por la tarde de ese día subieron la última loma antes de llegar a las inmediaciones de La Plata y que seguidamente siguieron por un angosto trillo del bosque transitado por muy pocas personas y marcado especialmente para ellos a punta de machete por un campesino de la región.
Precisó el Che que ya el 15 de enero avistaron el cuartel de La Plata, que se hallaba a medio construir, y que pudieron apreciar igualmente a los soldados.
Explicó que desde el amanecer del 16 de enero se mantuvo la observación sobre el cuartel y que ya a las tres de la tarde los combatientes rebeldes comenzaron a desplazarse y que por la noche cruzaron el río de La Plata, que no tenía profundidad y se apostaron en el camino.
Poco tiempo después capturaron a dos campesinos y éstos ofrecieron informaciones acerca de la cantidad de soldados que había en la instalación y detallaron además, que dentro de unos instantes pasaría por el lugar uno de los más famosos mayorales de la región, de pésima reputación entre los campesinos.
El Che señaló que se pudo capturar a ese mayoral que estaba borracho y se le logró engañar puesto que Fidel se hizo pasar por un coronel del ejército que estaba investigando por qué ya no se había podido exterminar a los rebeldes.
Tras comentar la actitud del citado mayoral e incluso señalar que él firmó su sentencia de muerte cuando mostró orgulloso el calzado que le había ocupado a uno de los expedicionarios que resultó asesinado días atrás, el Che manifestó que los combatientes rebeldes se fueron acercando a las posiciones enemigas a unos cuarenta metros y que Fidel inició el tiroteo con dos ráfagas de ametralladora “y fue seguido por todos los fusiles disponibles” y que inmediatamente invitaron a rendirse a los soldados, pero sin resultado alguno.
Y comentó al respecto: “El ataque se había iniciado a las dos y cuarenta de la madrugada y los guardias hicieron más resistencia de la esperada…”
Describió como algunos de los integrantes de la tropa rebelde, entre ellos Camilo Cienfuegos, se distinguieron en el desarrollo del combate hasta que se logró la victoria.
Y en la parte final de su trabajo resumió de la siguiente manera la trascendencia que le atribuyese a esa primera victoria de los integrantes del Ejército Rebelde, y al significado que tuvo que se lograra la ocupación de un número de armas, al exponer: “Éste fue el primer combate victoria de los ejércitos rebeldes; en éste y el combate siguiente, fue el único momento de la vida de nuestra tropa donde nosotros hayamos tenido más armas que hombres.”

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